Una cosa es tú privacidad y otra cosa es que quieras ocultar que algo no va bien contigo, las y los jóvenes de tu edad, tienen derecho a exigir a gritos su privacidad siempre y cuando sean responsables de cada uno de sus actos. Y hablen con franqueza de cuáles son los motivos y la información que se prefiere mantener en privados.
Te daremos muchas veces la razón, cuando nos digas que tus padres divulgan todo lo que te pasa o lo que pasa en tu cuerpo, cada domingo en las reuniones familiares, es muy vergonzoso que toda la familia y pero aun, todos tus vecinos se enteren de que además de ser tu fiesta de XV, acabas de tener tu primer periodo menstrual. O que ya tienes que depilarte las piernas, el bigote, etc.
No es nada gracioso cuando tu mamá te dice en frente de todas tus tías, verdad hijita, que… “No por favor, trágame tierra”
Para esto, no necesitas ser grosera, habla claramente con tus padres, explica tus razones y motivos y sobre todo, recuérdales que todos los seres humanos somos diferentes y por tanto tenemos necesidades diferentes.
Te comprendemos al cien… pero… no abuses de tu privacidad ¡aprende a distinguir!
Porque no nos engañemos, muchas veces cuando estamos en la adolescencia, a veces queremos comportarnos como adultos (cuando nos conviene) y otras veces somos unos niños para no responsabilizarnos de nuestros actos.
Mucho ojo con tus acciones, es mejor que tengas una comunicación clara con tus padres o consejeros, para que no se lleven sorpresas de ti y te caigan en movimientos chuecos.
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